Caminante no hay camino

Descubrir que el camino se va construyendo mientras lo recorremos.

Allá por 2013 hice un trozo del camino de Santiago.

25 días caminando. 

628 Km.

Me quedé a 7 días de llegar a Santiago, una lesión de humildad de mi pie derecho me dijo que hasta ahí.

Otro aprendizaje más del camino:
“Tu objetivo es el camino, lo demás la zanahoria”.

Nuestra vida es ese camino y todos sabemos que habrá una última etapa.

Con la diferencia de que no sabemos cuándo va a llegar.

Pero ya dijo el poeta que el camino no existe…

lo único real son solo tus huellas al caminar.

Y ¿qué huella dejarás de tu camino/vida?

Pues antes de que se te suba la importancia personal a la cabeza Machado te lo aclara:
 
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
 
Toma lección de humildad.
 
Así que lo único que te queda es el camino y vivirlo.
 
Y después misterio.

Otra lección de humildad.
 
Porque después de la última etapa, ni idea.
 
Pero ahora estoy aquí y mi pie se mueve en una dirección.
 
Y siento el vértigo de la incertidumbre y el miedo a lo desconocido.
 
Respiro y confío.
 
Mientras mis ojos se llenan de lágrimas sin saber por qué.
 
Y dejo caer mi peso en esta bendita tierra que me sostiene, una vez más, cuando creía caer en el abismo.

Entonces levanto el otro pie con la tristeza y alegría de lo que dejo atrás.

Y me rencuentro de nuevo con el misterio de este maravilloso camino que construyo para mí.
 
Este camino que va de dentro afuera, de fuera adentro
 
De adentro, a dentro.
 
Ese espejo donde se refleja el conejo de Alicia.
 
Y la magia aparece.
 
En la luz que se cuela entre las nubes.
 
En el árbol que abraza retorcido el cielo.
En el horizonte verde.
En el silencio.
 
Todo eso que sin entenderse se siente.
 
Todo eso que entiendes por sentirlo.
 
Y entonces aparece la dicha.
 
Sin motivo, sin razón
 
Solo por estar en el camino y tener un cuerpo.

Y un pie que se levanta y otro que se apoya.

Y la confianza

Y la fe.
 
En lo sencillo
En lo bello.
En la mirada.

Para abrirte a esa posibilidad hay que dar un solo un paso.
 
Sentir el vértigo y confiar.
 
Quizás quieras construir tu camino, tu vida, en esa dirección.

Quizás es hora de tu próxima etapa.

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