Eres un animal

Cuanto más recuperamos nuestra naturaleza mamífera, más humanos nos volvemos.

Sí, eres un (o una) animal.

En el sentido literal de la palabra, me refiero.

O dicho de otra forma:

Dentro de ti hay un animal que forma parte de tu ser humano.

Un mamífero.

Que sí, que hemos evolucionado hasta llegar a ser humanos, pero eso no significa que el animal no siga dentro de nosotros.

Pero claro, eso está mal visto.

“¡Eres un animal!”, “¡no seas animal!”, etc. son expresiones que van en la dirección de juzgar y reprimir esa parte nuestra.

Como si el animal fuera lo opuesto al humano.

Así que excluimos a nuestra parte animal, la ignoramos, la juzgamos.

Metemos a nuestro animal en una jaula.

Y eso nos pasa factura.

Si no aceptas la bendición de ese animal no puedes ser completamente humano.

Porque el mamífero es protector de los suyos, es muy de clan, de manada, de familia, es calentito.

Tanto que una madre morirá por su cría si es necesario. Para protegerla, para defenderla.

Porque hay un sentir animal (eso que llamamos instinto) con una fuerza arrolladora.

Esa es la fuerza que hace que una mujer dé a luz.

La que hace que un hombre se enfrente a tres y salga victorioso.

O muerto.

Es una determinación absoluta. Una convicción total.

Es sentir las vísceras ardiendo y la fuerza de la vida en ellas.

Pero claro los humanos no queremos ser animales. Somos gente “civilizada”.

Animales domesticados.

Por eso obedecemos, por eso tragamos. Porque no hay determinación si no miedo.

Los mamíferos son también nuestros ancestros, están en nosotros.

Sin embargo los enjaulamos fuera y dentro de nosotros mismos.

Sin dejarnos sentir la fuerza y la unión de clan que hay en ellos.
 
Son ellos los que nos gritan:

¿Cuándo vais a daros cuenta del valor de la cooperación, de la unión, de la lealtad, de la familia, el clan y la comunidad?

Preguntas que hoy en día necesitamos hacernos más que nunca.

Sin embargo en nuestra humanidad “civilizada” cada vez las familias tienen menos miembros.

 Cada vez es más raro ver una familia donde todos se llevan bien y se ayudan.

Cada vez más difícil ver parejas de larga duración que crean familias sanas y duraderas.

Ver amor calentito.

Cada vez más solos y aislados de la manada.

Cada vez más depresión, más ansiedad, más soledad, más vacío.

Cada vez más aullidos desesperados en lo alto de la montaña gritando:

¿dónde están los míos?

Quizás sea hora ya de liberar nuestro animal y volver a la manada.

Si realmente lo quieres puedes recuperar tu animal de sangre calentita.

De fuerza arrolladora.

Para ser un humano completo y libre.

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