Mi otra yo

Verte desde fuera puede cambiar por completo la forma de comprender lo que te ocurre.

Parece ser que esta serie de Netflix sobre las constelaciones familiares es interesante.

Bien.

No la he visto así que no tengo ni idea de cómo tratan el tema en esta serie de ficción, la verdad.

Lo que sí me parece interesante es el concepto.

Mi otra yo.

Porque eso pasa en las constelaciones.

Cuando constelas, claro.

De repente hay alguien que te representa. Que es tu otra yo.

Y tú estás fuera mirándote. Porque ella eres tú.

Y estás viendo como interactúas con “tu conflicto”.

Y cómo “tu conflicto” interactúa contigo.

Estás fuera del bosque, no perdida dentro de él. 

Y donde digo conflicto puedes poner lo que te está doliendo en este momento.

La enfermedad de tu hijo.

La indiferencia de tu padre.

La violencia de tu pareja.

Tu falta de energía.

Que no llegas a final de mes.

Que no encuentras trabajo.

Que no tragas a tu jefe

Que no te hablas con tu hermana.

Y casi cualquier otra cosa que te duele en este momento.

Porque al margen de la serie de ficción yo he tenido la suerte (ventajas de ser el marido de Susana) de haber participado en casi todas las constelaciones que ha hecho en los últimos años.

En la ficción, no.

En la realidad.

Y he visto trabajar a muchas personas y muchos temas.

Tengo que reconocer que al principio había temas que pensaba: “¿pero esto se puede constelar”?

¿Qué narices tiene que ver eso con la familia de origen?

La verdad no entendía mucho cómo funcionaban las constelaciones en aquel momento.

Me parecía raro que alguien constelara sus dificultades con sus compañeros de trabajo y con sus superiores.

Tampoco entendía que alguien constelara una enfermedad.

O que alguien constelara su falta de dinero.

Por citar algunos ejemplos.

Pero después de ver el trabajo siempre pensaba: “c*ño, pues sí, tiene sentido”.

Y si algo no me acababa de cuadrar le preguntaba a mi mujercita en casa y ella me lo explicaba. Y ahí decía: “joder”, o “hostia no había pensado en eso”. Y otras interjecciones de sorpresa que dejo a tu imaginación.

También he tenido la suerte de constelar bastantes veces mis propias dificultades.

Siempre me sorprende cuando veo a mi otro yo.

Pero sorprenderte no es lo importante, lo importante es que puedes arreglar el entuerto.

Tú otro yo encuentra una forma de sentirse en paz.

Tú te ves.

Y si tu otro yo ha podido salir del conflicto en la sesión, y has podido verlo y entenderlo, algo en tu mirada cambia.  Entonces ya está hecho lo más gordo.

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