Hora de aplicar una de las bases de las Constelaciones Familiares.
Seguramente la más difícil de aplicar.
“Sí a todo tal y como es”.
Lo que pasa es que hay situaciones en las que no es tan sencillo.
Por ejemplo:
- Si tú, o alguien cercano, tiene una enfermedad.
- Si se ha muerto alguien que quieres.
- Si pierdes tu trabajo.
- Si rompes con tu pareja.
Etc.
En ese momento si alguien te dice que digas sí a todo tal y como es, te dan ganas de mandar a ese alguien a un sitio poco higiénico.
Si ya nos cuesta aceptar que los trenes no funcionen o lleguen con retraso imagina todo lo demás.
Pero no te preocupes eso incluye que digas sí a tu cabreo, cuando eso sucede.
Recuerda, “sí a todo”.
Y ¿por qué eso es importante?
Pues porque significa rendirse a lo que sucede y confiar que tiene un sentido aunque nosotros no lo veamos.
Es normal no verlo cuando estás ahí, atravesando eso.
Pero con perspectiva los sucesos pueden verse de otra forma.
Con una forma de mirar distinta toman sentido.
Existe la posibilidad de ver y sentir de forma distinta.
Desde otra perspectiva.
Desde un amor que nos supera incluso a nosotros como individuos.
Y cuando conectas con ese amor que somos y al cual pertenecemos se puede.
Aunque sea por unos instantes, se puede.
Y entonces algo cambia.
Se transmuta dentro de nosotros.
Para siempre.
Que sí que luego nos veremos en el andén cagándonos en la madre que parió al tren otra vez, o en el metro, o en el atasco, pero en algún lugar recordaremos.
“Todo es por algo, confía. Hay algo que va más allá de ti y de lo cual formas parte”.
La Vida es un Sí.
Empuja hasta que ves el brote verde rompiendo el asfalto de la carretera.
Porque es puro impulso, pura energía.
Más allá de la vida física la energía sigue empujando. Como te empuja a ti la energía de tus antepasados.
Los vivos y los muertos.