Pues sí, tengo que hacer una confesión.
Mi mujer no lee mis correos electrónicos.
Los que os mando a vosotros hablando de cosas de la vida y de las Constelaciones Familiares que Susana conduce.
A veces sí los lee, pero pocas veces.
Al principio los leía más.
Bien, párate un momento.
Dime cómo estás interpretando lo que estás leyendo.
Rellena mentalmente las líneas de puntos.
Quizás no sepas cómo rellenarla literalmente pero una sensación te invadió, aunque sea sutilmente.
¿Una sensación desagradable?
¿O fue tal vez agradable?
Sea cual sea la sensación que sentiste eso ya te indica qué tipo de interpretación hiciste.
Tal vez no identificaste la sensación.
Quizás quieras volver a leerlo con más calma y dejarte sentir.
Solo como si fuera un “juego”, ya sabes.
Interpretación 1:
Me estoy quejando:
de que mi mujer ya no se interesa por los correos que escribo haciendo visible su labor como Consteladora.
de que ya no valora mi trabajo, mi esfuerzo, ni el tiempo que dedico a esto.
de que es una desagradecida.
Interpretación 2:
Soy afortunado:
porque mi mujer confía tanto en mí que ya no lee los correos que mando a las personas que se interesan por lo que ofrece.
porque me deja libertad y confía en lo que escribo.
porque lo hace con algo que le importa mucho y que es muy delicado: las personas que se abren a ella para compartir sus dificultades, su dolor y que ponen en sus manos la esperanza de una vida mejor.
Interpretación 3
Tal vez tengas tu propia interpretación.
Y la sensación agradable o desagradable asociada.
¿Con qué interpretación te quedas?
¿Cómo fue la sensación que experimentaste?
¿Te diste cuenta de la velocidad a la que la sensación aparece?
¿Te diste cuenta de que estaba, aunque fuera sutil?
Los hechos son hechos y lo que significan los hechos es una interpretación.
Yo sé que mi mujer confía en mí y que por eso la mayoría de las veces no lee mis correos.
Lo sé porque así lo creo y porque ella me lo ha dicho y confío en lo que me dice.
Pero también podría no creerlo y desconfiar de lo que me dice.
Podría seguir la interpretación del pobrecito de mí y seguir quejándome por dentro.
Así que pregúntate cuáles son los hechos de eso que te hace sentir mal.
¿Cuál es la interpretación que estás dando a esos hechos?
¿De quién aprendiste a interpretar la realidad de esa forma?
¿Para qué sigues haciéndolo?