Sentir la soledad, aunque duela

A veces una frase abre una puerta que llevaba años cerrada.

—He decidido distanciarme de mi pareja para aclararme. No sé si seguir con la relación.

—Ummhumm.

—Lo que pasa es que hay momentos en que me siento muy solo y me siento asustado, triste y me entran todas las dudas.

—Entiendo. ¿Puedes recordar alguno de esos momentos?

—Sí, hoy mismo.

Entonces hicimos un ejercicio para revivir ese momento y conectar con esa sensación desagradable de estar solo.

Con la sensación física.

Porque el miedo y la tristeza, cualquier emoción, tiene unas sensaciones físicas específicas asociadas.

Tras el ejercicio las sensaciones físicas se fueron suavizando.

No por negarlas.

No por intentar controlarlas. Ya sabes eso que algunos llaman gestionarlas.

Al contrario, por sentirlas.

Por decir sí a las sensaciones físicas y a las emociones.

Porque las mal llamadas emociones negativas tienen una función y están ahí para hablarte de lo que necesitas.

Y de lo que ya no.

Por eso es importante escuchar.

Escuchar tu cuerpo y tus emociones, la cabeza ya la escuchas bastante, tal vez demasiado.

Esa escucha se llama sentir.

Y quedarse ahí, aunque pueda resultar incómodo.

Y cuando hay un nudo, un bloqueo, la vida pulsa ahí.
 
A veces DUELE.

El impulso de vida solo está empujando para deshacerlo y que sigas avanzando en tu camino.

Tienes la opción de deshacer el nudo y seguir avanzando hacia una vida plena en la que te sientes acompañado.

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